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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://milato.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>milato</title><description/><link>https://milato.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>DON BOSCO</title><link>https://milato.blogia.com/2007/092802-don-bosco.php</link><guid isPermaLink="true">https://milato.blogia.com/2007/092802-don-bosco.php</guid><description><![CDATA[Juan Melchor nac<span>e</span> en 1815, junto a Castelnuovo, en la di&oacute;cesis de Tur&iacute;n<span>. E</span>ra el menor de los hijos de un campesino piamont&eacute;s.<span> Su ni&ntilde;ez fue muy dura.</span> Su padre muri&oacute; cuando Juan ten&iacute;a apenas dos a&ntilde;os y medio. La madre, Margarita, analfabeta y muy pobre, pero santa y laboriosa mujer, que debi&oacute; luchar mucho para sacar adelante a sus hijos, se hizo cargo de su educaci&oacute;n. <strong><p>El primero de sus 159 sue&ntilde;os prof&eacute;ticos&nbsp; </p></strong><p>A los nueve a&ntilde;os de edad, un sue&ntilde;o que el rapazuelo no olvid&oacute; nunca, le revel&oacute; su vocaci&oacute;n. M&aacute;s adelante, en todos los per&iacute;odos cr&iacute;ticos de su vida, una visi&oacute;n del cielo le indic&oacute; siempre el camino que deb&iacute;a seguir. </p><p>En aquel primer sue&ntilde;o, se vio rodeado de una multitud de chiquillos que se peleaban entre s&iacute; y blasfemaban; Juan Bosco trat&oacute; de hacer la paz, primero con exhortaciones y despu&eacute;s con los pu&ntilde;os. S&uacute;bitamente apareci&oacute; Nuestro Se&ntilde;or y le dijo: "&iexcl;No, no; tienes que gan&aacute;rtelos con la mansedumbre y el amor!" Le indic&oacute; tambi&eacute;n que su Maestra ser&iacute;a la Sant&iacute;sima Virgen, quien al instante apareci&oacute; y le dijo: "Toma tu cayado de pastor y gu&iacute;a a tus ovejas". Cuando la Se&ntilde;ora pronunci&oacute; estas palabras los ni&ntilde;os se convirtieron primero, en bestias feroces y luego en ovejas.&nbsp;&nbsp; <a href="http://www.corazones.org/santos/juan_bosco_historias.htm">Mas<span> Sue&ntilde;os e historias &gt;&gt;&gt;</span></a></p><strong><p>Una gran cualidad: su inter&eacute;s por la salvaci&oacute;n de la juventud</p></strong><p>El sue&ntilde;o termin&oacute;, pero desde aquel momento Juan Bosco comprendi&oacute; que su vocaci&oacute;n era ayudar a los ni&ntilde;os pobres, y empez&oacute; inmediatamente a ense&ntilde;ar el catecismo y a llevar a la iglesia a los chicos de su pueblo. Para gan&aacute;rselos, acostumbraba ejecutar ante ellos toda clase de acrobacias, en las que lleg&oacute; a ser muy ducho. Un domingo por la ma&ntilde;ana, un acr&oacute;bata ambulante dio una funci&oacute;n p&uacute;blica y los ni&ntilde;os no acudieron a la iglesia; Juan Bosco desafi&oacute; al acr&oacute;bata en su propio terreno, obtuvo el triunfo, y se dirigi&oacute; victoriosamente con los chicos a la misa. </p><strong>La alegr&iacute;a de Don Bosco</strong><em> <p>Los muchachos de la calle lo llamaban: &lsquo;Ese es el Padre que siempre est&aacute; alegre. El Padre de los cuentos bonitos&rsquo;. Su sonrisa era de siempre. Nadie lo encontraba jam&aacute;s de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante. Hablar con &eacute;l la primera vez era quedar ya de amigo suyo para toda la vida. El Se&ntilde;or le concedi&oacute; tambi&eacute;n el don de consejo: <em>Un consejo suyo cambiaba a las personas. Y lo que dec&iacute;a eran cosas ordinarias.</em></p></em><p>Durante las semanas que vivi&oacute; con una t&iacute;a que prestaba servicios en casa de un sacerdote, Juan Bosco aprendi&oacute; a leer. Ten&iacute;a un gran deseo de ser sacerdote, pero hubo de vencer numerosas dificultades antes de poder empezar sus estudios. A los diecis&eacute;is a&ntilde;os, ingres&oacute; finalmente en el seminario de Chieri y era tan pobre, que deb&iacute;a mendigar para reunir el dinero y los vestidos indispensables. </p><p>El alcalde del pueblo le regal&oacute; el sombrero, el p&aacute;rroco la chaqueta, uno de los parroquianos el abrigo y otro, un par de zapatos. Despu&eacute;s de haber recibido el diaconado, Juan Bosco pas&oacute; al seminario mayor de Tur&iacute;n y ah&iacute; empez&oacute;, con la aprobaci&oacute;n de sus superiores, a reunir los domingos a un grupo de chiquillos y mozuelos abandonados de la ciudad.</p><p>San Jos&eacute; Cafasso, sacerdote de la parroquia anexa al seminario mayor de Tur&iacute;n, confirm&oacute; a Juan Bosco en su vocaci&oacute;n, explic&aacute;ndole que Dios no quer&iacute;a que fuese a las misiones extranjeras: "Desempaca tus b&aacute;rtulos --le dijo--, y prosigue tu trabajo con los chicos abandonados. Eso y no otra cosa es lo que Dios quiere de ti". </p><p>El mismo Don Cafasso le puso en contacto con los ricos que pod&iacute;an ayudarle con limosnas para su obra, y le mostr&oacute; las prisiones y los barrios bajos en los que encontrar&iacute;a suficientes clientes para aprovechar los donativos de los ricos.</p><p>El primer puesto que ocup&oacute; Don Bosco fue el de capell&aacute;n auxiliar en una casa de refugio para muchachas, que hab&iacute;a fundado la marquesa di Barola, la rica y caritativa mujer que socorri&oacute; a Silvio Pellico cuando &eacute;ste sali&oacute; de la prisi&oacute;n. Los domingos, Don Bosco no ten&iacute;a trabajo de modo que pod&iacute;a ocuparse de sus chicos, a los que consagraba el d&iacute;a entero en una especie de escuela y centro de recreo, que &eacute;l llam&oacute; "Oratorio Festivo". </p><p>Pero muy pronto, la marquesa le neg&oacute; el permiso de reunir a los ni&ntilde;os en sus terrenos, porque hac&iacute;an ruido y destru&iacute;an las flores. Durante un a&ntilde;o, Don Bosco y sus chiquillos anduvieron de "Herodes a Pilatos", porque nadie quer&iacute;a aceptar ese peque&ntilde;o ej&eacute;rcito de m&aacute;s de un centenar de revoltosos muchachos. </p><p>Cuando Don Bosco consigui&oacute;, por fin, alquilar un viejo granero, y todo empezaba a arreglarse, la marquesa, que a pesar de su generosidad ten&iacute;a algo de aut&oacute;crata, le exigi&oacute; que escogiera entre quedarse con su tropa o con su puesto en el refugio para muchachas. El santo escogi&oacute; a sus chicos.</p><strong><p>Oratorios, escuelas, talleres...</p></strong><p>En esos momentos cr&iacute;ticos, le sobrevino una pulmon&iacute;a, cuyas complicaciones estuvieron a punto de costarle la vida. En cuanto se repuso, fue a vivir en unos cuartuchos miserables de su nuevo oratorio, en compa&ntilde;&iacute;a de su madre, y ah&iacute; se entreg&oacute;, con toda el alma, a consolidar y extender su obra. Dio forma acabada a una escuela nocturna, que hab&iacute;a inaugurado el a&ntilde;o precedente, y como el oratorio estaba lleno a reventar, abri&oacute; otros dos centros en otros tantos barrios de Tur&iacute;n. </p><p>Por la misma &eacute;poca, empez&oacute; a dar alojamiento a los ni&ntilde;os abandonados. Al poco tiempo, hab&iacute;a ya treinta o cuarenta chicos, la mayor&iacute;a aprendices, que viv&iacute;an con Don Bosco y su madre en el barrio de Valdocco. Los chicos llamaban a la madre de Don Bosco "Mam&aacute; Margarita". </p><p>Con todo, Don Bosco cay&oacute; pronto en la cuenta que todo el bien que hac&iacute;a a sus chicos se perd&iacute;a con las malas influencias del exterior, y decidi&oacute; construir sus propios talleres de aprendizaje. Los dos primeros: el de los zapateros y el de los sastres, fueron inaugurados en 1853.</p><strong><p>Crece la familia </p></strong><p>El siguiente paso fue construir una iglesia, consagrada a San Francisco de Sales. Despu&eacute;s vino la construcci&oacute;n de una casa para la enorme familia. El dinero no faltaba, a veces, por verdadero milagro. Don Bosco distingu&iacute;a dos grupos entre sus chicos: el de los aprendices, y el de los que daban se&ntilde;ales de una posible vocaci&oacute;n sacerdotal. Al principio iban a las escuelas del pueblo; pero con el tiempo, cuando los fondos fueron suficientes, Don Bosco instituy&oacute; los cursos t&eacute;cnicos y los de primeras letras en el oratorio. </p><p>En 1856, hab&iacute;a ya 150 internos, cuatro talleres, una imprenta, cuatro clases de lat&iacute;n y diez sacerdotes. Los externos eran quinientos. Con su extraordinario don de simpat&iacute;a y de leer los corazones, Don Bosco ejerc&iacute;a una influencia ilimitada sobre sus chicos, de suerte que pod&iacute;a gobernarles con aparente indulgencia y sin castigos, para gran esc&aacute;ndalo de los educadores de su tiempo. </p><em><p>Ve&iacute;a en sue&ntilde;os el estado exacto de la conciencia de sus disc&iacute;pulos y despu&eacute;s los llamaba y les hac&iacute;a una descripci&oacute;n tan completa de los pecados que ellos hab&iacute;an cometido, que muchos aclamaban emocionados: "Si hubiera venido un &aacute;ngel a contarle toda mi vida no me habr&iacute;a hablado con mayor precisi&oacute;n" .</p>Se gana de tal manera el cari&ntilde;o de los j&oacute;venes, que es dif&iacute;cil encontrar en toda la historia de la humanidad, despu&eacute;s de Jes&uacute;s, un educador que haya sido tan amado como Don Bosco. Los j&oacute;venes llegaban hasta pelear unos contra otros afirmando cada uno que a &eacute;l lo amaba el santo m&aacute;s que a los dem&aacute;s.</em><strong> <p>Dedic&oacute; su vida a la difusi&oacute;n de las buenas lecturas</p></strong><p>Adem&aacute;s de este trabajo, Don Bosco se ve&iacute;a asediado de peticiones para que predicara; la fama de su elocuencia se hab&iacute;a extendido enormemente a causa de los milagros y curaciones obradas por la intercesi&oacute;n del santo. Otra forma de actividad, que ejerci&oacute; durante muchos a&ntilde;os, fue la de escribir libros para el gusto popular, pues estaba convencido de la influencia de la lectura. </p><em><p>&Eacute;l dec&iacute;a que Dios lo hab&iacute;a enviado al mundo para educar a los j&oacute;venes pobres y para propagar buenos libros, los cuales, adem&aacute;s eran <em>sumamente sencillos y f&aacute;ciles de entender. "Propagad buenos libros --dec&iacute;a Don Bosco-- s&oacute;lo en el cielo sabr&eacute;is el gran bien que produce una buena lectura"</em>. Unas veces se trataba de una obra de apolog&eacute;tica, otras de un libro de historia, de educaci&oacute;n o bien de una serie de lecturas cat&oacute;licas. Este trabajo le robaba gran parte de la noche y al fin, tuvo que abandonarlo, porque sus ojos empezaron a debilitarse.</p></em><strong><p>En b&uacute;squeda de colaboradores</p></strong><p>El mayor problema de Don Bosco, durante largo tiempo, fue el de encontrar colaboradores. Muchos j&oacute;venes sacerdotes entusiastas, ofrec&iacute;an sus servicios, pero acababan por cansarse, ya fuese porque no lograban dominar los m&eacute;todos impuestos por Don Bosco, o porque carec&iacute;an de su paciencia para sobrellevar las travesuras de aquel tropel de chicos mal educados y frecuentemente viciosos, o porque perd&iacute;an la cabeza al ver que el santo se lanzaba a la construcci&oacute;n de escuelas y talleres, sin contar con un c&eacute;ntimo. </p><p>Aun hubo algunos que llevaron a mal que Don Bosco no convirtiera el oratorio en un club pol&iacute;tico para propagar la causa de "La Joven Italia". En 1850, no quedaba a Don Bosco m&aacute;s que un colaborador y esto le decidi&oacute; a preparar, por s&iacute; mismo, a sus futuros colaboradores. As&iacute; fue como <a href="http://www.corazones.org/santos/domingo_savio.htm"><strong>Santo Domingo Savio</strong></a> ingres&oacute; en el oratorio, en 1854.</p><strong><p>Nace la gran familia Salesiana</p></strong><p>Por otra parte, Don Bosco hab&iacute;a acariciado siempre la idea, m&aacute;s o menos vaga, de fundar una congregaci&oacute;n religiosa. Despu&eacute;s de algunos descalabros, consigui&oacute; por fin formar un peque&ntilde;o n&uacute;cleo. "En la noche del 26 de enero de 1854 --escribe uno de los testigos-- nos reunimos en el cuarto de Don Bosco. Se hallaban ah&iacute; adem&aacute;s, Cagliero, Rocchetti, Artiglia y Rua. Llegamos a la conclusi&oacute;n de que, con la ayuda de Dios, &iacute;bamos a entrar en un per&iacute;odo de trabajos pr&aacute;cticos de caridad para ayudar a nuestros pr&oacute;jimos. </p><p>Al fin de ese per&iacute;odo, estar&iacute;amos en libertad de ligarnos con una promesa, que m&aacute;s tarde podr&iacute;a transformarse en voto. Desde aquella noche recibieron el nombre de Salesianos todos los que se consagraron a tal forma de apostolado. Naturalmente, el nombre proven&iacute;a del gran obispo de Ginebra, San Francisco de Sales (el "Santo de la amabilidad"). El momento no parec&iacute;a muy oportuno para fundar una nueva congregaci&oacute;n, pues el Piamonte no hab&iacute;a sido nunca m&aacute;s anticlerical que entonces. </p><p>Los jesuitas y las Damas del Sagrado Coraz&oacute;n hab&iacute;an sido expulsados; muchos conventos hab&iacute;an sido suprimidos y, cada d&iacute;a, se publicaban nuevas leyes que coartaban los derechos de las &oacute;rdenes religiosas. Sin embargo, fue el ministro Rattazzi, uno de los que m&aacute;s parte hab&iacute;a tenido en la legislaci&oacute;n, quien urgi&oacute; un d&iacute;a a Don Bosco a fundar una congregaci&oacute;n para perpetuar su trabajo y le prometi&oacute; su apoyo ante el rey".</p><p>En diciembre de 1859, Don Bosco y sus veintidos compa&ntilde;eros decidieron finalmente organizar la congregaci&oacute;n, cuyas reglas hab&iacute;an sido aprobadas por P&iacute;o IX. Pero la aprobaci&oacute;n definitiva no lleg&oacute; sino hasta quince a&ntilde;os despu&eacute;s, junto con el permiso de ordenaci&oacute;n para los candidatos del momento. La nueva congregaci&oacute;n creci&oacute; r&aacute;pidamente: en 1863 hab&iacute;a treinta y nueve salesianos; a la muerte del fundador, eran ya 768, y en la actualidad se cuentan por millares: <em>Diecisiete mil en 105 pa&iacute;ses, con 1,300 colegios y 300 parroquias,</em> y se hallan establecidos en todo el mundo. </p><p>Don Bosco realiz&oacute; uno de sus sue&ntilde;os al enviar sus primeros misioneros a la Patagonia. Poco a poco, los Salesianos se extendieron por toda la Am&eacute;rica del Sur. Cuando San Juan Bosco muri&oacute;, la congregaci&oacute;n ten&iacute;a veintis&eacute;is casas en el Nuevo Mundo y treinta y ocho en Europa. Las instituciones salesianas en la actualidad comprenden escuelas de primera y segunda ense&ntilde;anza, seminarios, escuelas para adultos, escuelas t&eacute;cnicas y de agricultura, talleres de imprenta y librer&iacute;a, hospitales, etc., sin omitir las misiones extranjeras y el trabajo pastoral.</p><p>El siguiente paso de Don Bosco fue la fundaci&oacute;n de una congregaci&oacute;n femenina, encargada de hacer por las ni&ntilde;as lo que los Salesianos hac&iacute;an por los ni&ntilde;os. La congregaci&oacute;n qued&oacute; inaugurada en 1872, con la toma de h&aacute;bito de veintisiete j&oacute;venes, entre ellas, Santa Mar&iacute;a Dominga Mazzarello, que fue la cofundadora, a las que el santo llam&oacute; Hijas de Nuestra Se&ntilde;ora, Auxilio de los Cristianos (o Hijas de Mar&iacute;a Auxiliadora). La nueva comunidad se desarroll&oacute; casi tan r&aacute;pidamente como la anterior y emprendi&oacute;, adem&aacute;s de otras actividades, la creaci&oacute;n de escuelas de primera ense&ntilde;anza en Italia, Brasil, Argentina y otros pa&iacute;ses. "Hoy en d&iacute;a son diecis&eacute;is mil, en setenta y cinco pa&iacute;ses".</p><p>Para completar su obra, Don Bosco organiz&oacute; a sus numerosos colaboradores del exterior en una especie de tercera orden, a la que dio el t&iacute;tulo de Colaboradores Salesianos. Se trataba de hombres y mujeres de todas las clases sociales, que se obligaban a ayudar en alguna forma a los educadores salesianos.</p><strong><p>Nuestro Se&ntilde;or le inspir&oacute; un sabio m&eacute;todo de ense&ntilde;anza</p></strong><p>El sue&ntilde;o o visi&oacute;n que tuvo Don Bosco en su juventud marc&oacute; toda su actividad posterior con los ni&ntilde;os. Todo el mundo sabe que para trabajar con los ni&ntilde;os, hay que amarlos; pero lo importante es que ese amor se manifieste en forma comprensible para ellos. Ahora bien, en el caso de Don Bosco, el amor era evidente, y fue ese amor el que le ayud&oacute; a formar sus ideas sobre el castigo, en una &eacute;poca en que nadie pon&iacute;a en tela de juicio las m&aacute;s burdas supersticiones acerca de ese punto. </p><p>Los m&eacute;todos de Don Bosco consist&iacute;an en desarrollar el sentido de responsabilidad, en suprimir las ocasiones de desobediencia, en saber apreciar los esfuerzos de los chicos, y en una gran amistad. En 1877 escrib&iacute;a: "No recuerdo haber empleado nunca un castigo propiamente dicho. Por la gracia de Dios, siempre he podido conseguir que los ni&ntilde;os observen no s&oacute;lo las reglas, sino aun mis menores deseos". Pero a esta cualidad se un&iacute;a la perfecta conciencia del da&ntilde;o que puede hacer a los ni&ntilde;os un amor demasiado indulgente, y as&iacute; lo repet&iacute;a constantemente Don Bosco a los padres. </p><p>Una de las im&aacute;genes m&aacute;s agradables que suscita el nombre de Don Bosco es la de sus excursiones domingueras al bosque, con una parvada de rapazuelos. El santo celebraba la misa en alguna iglesita de pueblo, com&iacute;a y jugaba con los chicos en el campo, les daba una clase de catecismo, y todo terminaba al atardecer, con el canto de las v&iacute;speras, pues Don Bosco cre&iacute;a firmemente en los ben&eacute;ficos efectos de la buena m&uacute;sica.</p><strong><p>La construcci&oacute;n de iglesias</p></strong><p>El relato de la vida de Don Bosco quedar&iacute;a trunco, si no hici&eacute;ramos menci&oacute;n de su obra de constructor de iglesias. La primera que erigi&oacute; era peque&ntilde;a y result&oacute; pronto insuficiente para la congregaci&oacute;n. El santo emprendi&oacute; entonces la construcci&oacute;n de otra mucho m&aacute;s grande, que qued&oacute; terminada en 1868. A &eacute;sta sigui&oacute; una gran bas&iacute;lica en uno de los barrios pobres de Tur&iacute;n, consagrada a San Juan Evangelista. </p><p>El esfuerzo para reunir los fondos necesarios hab&iacute;a sido inmenso; al terminar la bas&iacute;lica, el santo no ten&iacute;a un c&eacute;ntimo y estaba muy fatigado, pero su trabajo no hab&iacute;a acabado todav&iacute;a. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os del pontificado de P&iacute;o IX, se hab&iacute;a creado el proyecto de construir una iglesia del Sagrado Coraz&oacute;n en Roma, y el Papa hab&iacute;a dado el dinero necesario para comprar el terreno. El sucesor de P&iacute;o IX se interesaba en la obra tanto como su predecesor, pero parec&iacute;a imposible reunir los fondos para la construcci&oacute;n.</p><p>"Es una pena que no podamos avanzar" --dijo el Papa al terminar un consistorio--. "La gloria de Dios, el honor de la Santa Sede y el bien espiritual de muchos fieles est&aacute;n comprometidos en la empresa. Y no veo c&oacute;mo podr&iacute;amos llevarla adelante"</p><p>--"Yo puedo sugerir una manera de hacerlo" --dijo el cardenal Alimonda.<br />--"&iquest;Cu&aacute;l? --pregunt&oacute; el Papa.<br />--"Confiar el asunto a Don Bosco".<br />&ndash;"&iquest;Y Don Bosco estar&iacute;a dispuesto a aceptar?"<br />&ndash;"Yo le conozco bien" --replic&oacute; el cardenal--; "la simple manifestaci&oacute;n del deseo de Vuestra Santidad ser&aacute; una orden para &eacute;l".<br /><br />La tarea fue propuesta a Don Bosco, quien la acept&oacute; al punto.</p><p>Cuando ya no pudo obtener m&aacute;s fondos en Italia, se traslad&oacute; a Francia, el pa&iacute;s en que hab&iacute;a nacido la devoci&oacute;n al Sagrado Coraz&oacute;n. Las gentes le aclamaban en todas partes por su santidad y sus milagros y el dinero le llov&iacute;a. El porvenir de la construcci&oacute;n de la nueva iglesia estaba ya asegurado; pero cuando se aproximaba la fecha de la consagraci&oacute;n, Don Bosco repet&iacute;a que, si se retardaba demasiado, no estar&iacute;a en vida para asistir a ella. La consagraci&oacute;n de la iglesia tuvo lugar el 14 de mayo de 1887, y San Juan Bosco celebr&oacute; ah&iacute; la misa, poco despu&eacute;s. </p><strong><p><span>Muerte </span>de Don Bosco</p></strong><p>Pero sus d&iacute;as tocaban a su fin. Dos a&ntilde;os antes, los m&eacute;dicos hab&iacute;an declarado que el santo estaba completamente agotado y que la &uacute;nica soluci&oacute;n era el descanso; pero el reposo era desconocido para Don Bosco. A fines de 1887, sus fuerzas empezaron a decaer r&aacute;pidamente; la muerte sobrevino el 31 de enero de 1888, cuando apenas comenzaba el d&iacute;a, de suerte que algunos autores escriben, sin raz&oacute;n, que Don Bosco muri&oacute; al d&iacute;a siguiente de la fiesta de San Francisco de Sales. </p><p><span>Su cuerpo permanece incorrupto en la Bas</span><span>&iacute;lica de Mar&iacute;a Auxiliadora en Tur&iacute;n, Italia.</span></p><em><p>Sus &uacute;ltimas recomendaciones fueron: "Propagad la devoci&oacute;n a Jes&uacute;s Sacramentado y a Mar&iacute;a Auxiliadora y ver&eacute;is lo que son milagros. Ayudad mucho a los ni&ntilde;os pobres, a los enfermos, a los ancianos y a la gente m&aacute;s necesitada, y conseguir&eacute;is enormes bendiciones y ayudas de Dios. Os espero en el Para&iacute;so".</p></em>Cuarenta mil personas desfilaron ante su cad&aacute;ver en la iglesia, y sus funerales fueron una especie de marcha triunfal, porque <em>toda la ciudad de Tur&iacute;n sali&oacute; a la calle durante tres d&iacute;as a honrar a Don Bosco por &uacute;ltima vez. </em><em><p>Fueron tantos los milagros conseguidos al encomendarse a Don Bosco, que el Sumo Pont&iacute;fice lo canoniz&oacute; cuando apenas hab&iacute;an pasado cuarenta y seis a&ntilde;os de su muerte (en 1934) y lo declar&oacute; Patrono de los que difunden buenas lecturas y "Padre y maestro de la juventud".</p><p><strong><br /></strong>&nbsp;</p></em>]]></description><pubDate>Fri, 28 Sep 2007 02:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>Bienvenido</title><link>https://milato.blogia.com/2007/092801-bienvenido.php</link><guid isPermaLink="true">https://milato.blogia.com/2007/092801-bienvenido.php</guid><description><![CDATA[Ya tienes weblog.<br /><br />Para empezar a publicar artículos y administrar tu nueva bitácora:</p> <ol>   <li> busca el enlace <strong>Administrar</strong> en esta misma página. <br>   </li>   <li>Deberás introducir tu clave para poder acceder.</li> </ol> <p><br> Una vez dentro podrás: </p> <ul>   <li>editar los artículos y comentarios (menú <strong>Artículos</strong>); <br>   </li>   <li>publicar un nuevo texto (<strong>Escribir nuevo</strong>); <br>   </li>   <li>modificar la apariencia y configurar tu bitácora (<strong>Opciones</strong>); <br>   </li>   <li>volver a esta página y ver el blog tal y como lo verían tus visitantes (<strong>Salir al blog</strong>). </li> </ul> <p><br> Puedes eliminar este artículo (en Artículos &gt; eliminar). ¡Que lo disfrutes!]]></description><pubDate>Fri, 28 Sep 2007 02:19:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
